La Patria es nuestra Humanidad en Libertad

Hoy les presento un excelente diagnóstico de la crisis política de Egipto, realizado por el periodista Jorge Hernández Fonseca, creador del magnífico sitio web www.cubalibredigital.com, en donde muestra sus dotes de politólogo y hombre polémico, comprometido con la democracia y los derechos universales del hombre, a la par que consigue un agudo análisis de nuestras realidades continentales. Es por eso que está considerado uno de los grandes miembros honoríficos de la recién fundada Comunidad de Comunicadores de Iberoamérica, COMUNICASIBER.

Las lecciones de la crisis de Egipto

No ha habido cubano, dentro o fuera de la isla (a pesar de la censura que hace la dictadura, sobre las noticias procedente de Egipto) que no haya pensado en un proceso similar al que está ocurriendo, en varios países árabes –y en el país de los faraones, en particular– al ver las revueltas populares, contra la dictadura de facto, que oprime sus pueblos y que se mantiene mediante la represión y el autoritarismo, de corte militar, en esos países, como lo es en Cuba.

Los paralelos, con la situación cubana, son bastante discutibles, pero lo que sí resulta importante es analizar las lecciones que semejante conflicto (aún en desarrollo) tiene para los cubanos:

En primer lugar, hemos visto que, ante la revuelta popular egipcia, el mandamás, Mubarak, “sacó los tanques” a la calle, como ha amenazado Castro (en privado) hacer en Cuba. A diferencia de lo que pudiéramos haber imaginado, los tanques han aceptado las protestas y, hasta los soldados, confraternizan con los manifestantes. Primera lección: “los tanques en las calles” no son necesariamente una carta de triunfo, para los dictadores; sino, pudieran ser todo lo contrario.

En segundo lugar, Mubarak no había aprendido una lección, que su homólogo Fidel Castro sabe de memoria: mandar a reprimir a sus compatriotas, usando siempre policías de civil, vistiéndolos de “partidarios del régimen”. Como que en Egipto se colectaron pruebas documentales de que realmente los atacantes eran policías y miembros de los cuerpos de seguridad, con ropas de civil, la treta del dictador cubano ha sido dilucidada y, en adelante, ya no engañará a nadie en la isla.

En tercer lugar – y en este caso, de manera triste y repudiable– ver actuar la “realpolitiks” de EUA, de forma desencarnada e irreconocible, ante los sucesos de Egipto. El titubeo norteamericano, con su “aliado” autoritario, es sintomático de lo que pudiera suceder en Cuba, ante una situación similar: ¿los intereses norteamericanos estarían por encima de los principios de democracia, libertad y derechos humanos? Si Raúl Castro consigue posicionarse como aliado estratégico de EUA, en el tema narcotráfico, control de estampida balsera y estabilidad regional, estaríamos ante una de las lecciones más trascendentes de este conflicto, para el sufrido pueblo cubano, como lo está siendo amargamente hoy, para los patriotas egipcios.

Los demócratas cubanos, que carecemos de intereses en el Medio Oriente, siempre hemos visto con mucha simpatía la lucha de un Israel, asediado por enemigos árabes. Valorábamos el carácter democrático de la sociedad israelita y, por ello, nuestras simpatías, sin ser judíos, era mayoritariamente, para el pueblo hebreo. De repente ahora, los líderes israelíes declaran apoyo al dictador que oprime a su pueblo, en nombre de una alianza política. ¿Será que, en nombre de la libertad y de la democracia, para un pueblo que sufre, no pudieron, al menos, guardar silencio?

Se argumenta que en Egipto pudiera suceder algo parecido a lo que ya aconteció en Irán, donde un partido islámico se hizo con el poder, en medio de una revuelta similar, con consecuencias que todo occidente está sufriendo aún hoy. Es cierto, como también es verdad, que hay fuerzas democráticas actuando en las protestas, a las que se debe dar una oportunidad. Si no se da esto ahora, así como todo el apoyo democrático posible, la opción futura, en Egipto, sería solamente el islamismo.

Existen también razones asociadas a lo siguiente: si las grandes potencias occidentales tiraran el apoyo a Mubarak, pudiera existir un aliento a la desconfianza futura, por parte de regímenes similares, aliados de occidente, a lo largo y ancho del mundo. Este razonamiento es real, pero lleva implícita una pregunta, también real: ¿no será que llegó el momento de sólo aliarse a democracias, o al menos, a regímenes, que respeten la libertad y los derechos humanos?

Los acontecimientos en Egipto todavía están en desarrollo, pero cualquiera que sea su desenlace, habrá lecciones que los cubanos tenemos el deber de aprender, por amargas que resulten, para nuestra condición de país oprimido por una dictadura, donde aparentemente, sólo una revuelta, como la que presenciamos ahora, en Egipto, pudiera dar al traste con la opresión.

Por Jorge Hernández Fonseca.

Otros artículos de nuestro colega, miembro de la Comunidad de Comunicadores de Iberoamérica, COMUNICASIBER, pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

Miami, 04 de febrero del 2011.

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Comentarios en: "La crisis de Egipto, según diagnóstico del periodista Jorge Hernández Fonseca" (2)

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hoy les presento un excelente diagnóstico de la crisis política de Egipto, realizado por el periodista Jorge Hernández Fonseca, creador del magnífico sitio web http://www.cubalibredigital.com, en donde muestra sus dotes de politólog…..

  2. No es el primero, ni sería el último de esos artículos profundos, y que penetran hasta el fondo, los que acostrumbra a escribir nuestro amigo y compatriota, Jorge Hernández-Fonseca. Este, sobre el caso LIBERTAD PARA EGIPTO, FUERA MUBARAK, ya que 30 años de dictadura es suficiente, para un pueblo reprimido y condenado a la misería. Lo mismo Cuba, 52 años reprimidos y condenados a la miseria. Seguro que todos los cubanos, adentro y afuera, hemos pensado que algo similiar pudiera existir en la isla, como los sucesos que se producen en las naciones árabes.
    EEUU ha jugado seriamente, con esos dictadores, que salen a flote en el mundo. La historia es larga y de todos conocida. Yo soy ciudadano norteamericano, y quiero a EEUU, pero no comparto esos intereses intrincados de su alta política, que buscan apoyar, financiar y mantener a dictadores, en contra de la voluntad de sus pueblos.

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