La Patria es nuestra Humanidad en Libertad

Un día como hoy, 22 de enero, pero, de 1891, nace en Ales, Italia, el periodista, escritor, pedagogo, filósofo y político Antonio Gramsci, que llegó a ser Secretario General del Partido Comunista Italiano, entre 1924 y 1927, respectivamente, y en torno a él gira el artículo, que traemos a continuación, publicado en Madrid, el 1 de diciembre del 2008, pero, debido a sus connotaciones y divergencias, lo traemos ahora a colación, para que tenga la divulgación merecida, y podamos debatir su contenido entre todos. Agradecemos el envío de este artículo, al Dr. Eladio José Armesto, vicedecano del Colegio Nacional de Periodistas en el Exilio y editor de EL NUEVO PATRIA, quien opina sobre esta “Insólita conversión del dirigente comunista”, manifestando además que “los grupos corruptos continúan sus tácticas‏”.

Controversias sobre Antonio Gramsci:

Fundador del partido comunista en Italia se convierte antes de morir

MADRID, 01 Dic. 08 / 09:29 pm (ACI).- Al presentar el primer catálogo internacional de estampas, el prefecto emérito de la Penitenciaría Apostólica, Mons. Luigi De Magistris, dió a conocer que el fundador del partido comunista en Italia, Antonio Gramsci, el autor de uno de los más completos y astutos métodos de subversión y penetración ideológica –utilizado aún hoy por los principales enemigos de la Iglesia y la civilizaciónretornó a la fe católica de su infancia y recibió los santos sacramentos antes de morir en abril de 1937.

Para Gramsci, que desarrolló una versión más peligrosa de subversión cultural y política marxista, que dio lugar al llamado “Euro-comunismo“, la Iglesia Católica y la familia cristiana son los enemigos principales para lograr el control de las mentes y la cultura, algo que consideraba indispensable para que la toma del poder político no fracasara con el paso del tiempo.

Entre las medidas para lograr lo que denominaba “hegemonía cultural”, Gramsci propuso acabar con las creencias, tradiciones y costumbres que hablen de la trascendencia del hombre, ridiculizándolas; silenciar con la calumnia todo lo que hable de algo trascendente; crear una nueva cultura en donde la trascendencia no tenga lugar, infiltrando la Iglesia para conseguir, por cualquier medio, que obispos y sacerdotes corruptos hablen en contra de ella. Este plan básicamente propone destruir la Iglesia “desde dentro”.

Según el diario español La Razón, el primero en cubrir la noticia, la conversión de Gramsci es un hecho que “ha sido afirmado y desmentido en diversas ocasiones, pero esta es la primera vez que un miembro de la Curia (vaticana) asegura que el rumor es cierto”.

En efecto, durante la conferencia de prensa difundida por Radio Vaticano, Mons. De Magistris explicó que “Gramsci tenía en su habitación (en el hospital donde esperaba la muerte) la imagen de Santa Teresita del Niño Jesús. Durante su enfermedad, las monjas de la clínica en la que estaba ingresado llevaban a los enfermos la imagen del Niño Jesús, para que la besaran. Como a Gramsci no se la llevaron, él se quejó: ‘¿Por qué no me la habéis traído?’, les dijo. Entonces –afirma el Prelado– le trajeron la imagen del Niño Jesús y la besó. Recibió también los sacramentos, volvió a la fe de la infancia. La misericordia de Dios nos ‘persigue’ santamente, el Señor no se resigna a perdernos”.

Según el diario italiano Il Giornale, la fuente citada por Mons. De Magistris sería “una religiosa natural de Sardeña, hermana de Mons. Giovanni Maria Pinna, secretario de la Signatura Apostólica. Sor Pinna, en una Misa en sufragio del hermano, celebrada en la iglesia de San Lorenzo en Damaso, contó la historia sobre Gramsci”.

Il Giornale indica que Gramsci “se recuperaba en la clínica desde el 24 de agosto de 1935. Las religiosas de la clínica en ocasión de la festividad del Niño Jesús tenían por tradición llevar de cuarto en cuarto una imagen del Niño ‘ofreciéndola para que la besaran los enfermos’. Todos recibieron la singular visita, a excepción de Gramsci, quien al darse cuenta de la exclusión, pregunta el motivo de ésta a las hermanas. Las religiosas se excusan y le dicen que era para no fastidiarlo”.

“A este punto, contaba Sor Pina, ‘el señor Gramsci pidió ver la imagen y cuando la tuvo frente a sí la besó con evidentes signos de conmoción‘. Además de De Magistris, también oyó a la hermana Mons. Sebastiano Masala, quien era en la época juez de la Sacra Rota Romana”, añade el diario.

Además, “otra religiosa en servicio en la clínica, la suiza Sor Gertrude, reveló que en el cuarto 26, en donde Gramsci transcurrió el último periodo de su vida, había una imagen de Santa Teresita del Niño Jesús ‘a la que él parecía nutrir una simpatía humana, al punto de no querer que fuese retirada o movida'”.

Para Giancarlo Lehner, parlamentario italiano y autor de “La familia Gramsci en Rusia” “no sería una gran sorpresa si Gramsci hubiera abrazado la fe católica'”. Por su parte y también en declaraciones recogidas por el diario La Stampa, el teólogo Gianni Baget Bozzo considera que la imagen de Santa Teresa es la clave para explicar la conversión del fundador del Partido Comunista en Italia.

“Santa Teresa ofreció su vida por la conversión del anarquista Prandini, que efectivamente antes de ser guillotinado pidió besar el crucifijo, y estaba pronta a cambiar su vida por la conversión de los ateos”, señaló el sacerdote.

Tras el episodio, según señaló Mons. De Magistris, Gramsci solicitó y recibió los santos sacramentos. El agitador murió en Roma a los 46 años y, a pedido de sus familiares, fue enterrado en el cementerio protestante, donde aún se encuentra su tumba.

Los seguidores de Gramsci señalan que “no existe evidencia legal de que Gramsci se haya convertido al catolicismo”, aduciendo que “no existen registros estatales que señalen tal cosa”. Pero el argumento ha sido descartado por los conocedores del episodio, quienes señalan que el hospital donde murió Gramsci era frecuentemente atendido por sacerdotes cuyo ingreso y actividades no iban a ningún registro oficial.

Giuseppe Vacca, Director del Instituto Internacional Gramsci señaló, por su parte, que la conversión del intelectual “no sería ningún escándalo y no cambiaría nada”, porque en efecto su astuto método de subversión cultural sigue siendo empleado por grupos de presión aberro-sexualistas, feministas y abortistas.

Siguiendo las tácticas de Gramsci, estos grupos aberro-sexualistas emplean el chantaje, la intimidación y la violencia contra la Iglesia y sus miembros, a la vez que usan un lenguaje meticulosamente elaborado para tergiversar conceptos y manipular ideas, en contra de los valores morales y principios éticos fundamentales a la civilización occidental.

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=23643

Biografía de Antonio Gramsci

Antonio Gramsci [an’tɔ:njo ‘gra:mʃ i] (Ales, Cerdeña, 22 de enero de 1891Roma, 27 de abril de 1937) fue un filósofo, teórico marxista, político y periodista italiano.

Sus padres fueron Francesco Gramsci (18601937) y Giuseppina Marcias (18611932). Francesco era originario de Gaeta y estudiaba derecho, pero a causa de la pobreza de su familia debió encontrar rápido un trabajo y partió para Cerdeña. Corría el año 1881 y se emplearía en la oficina de registro de Ghilarza (provincia de Oristano).. Allí conoce a Peppina, que sólo había estudiado hasta tercero de primaria y se casan, a pesar de la oposición de los padres de ella. Durante este período nacieron sus hijos: Gennaro (1884), Grazietta (1887), Emma (1889) y el 22 de enero de 1891, en Alès, Antonio, bautizado el 29 de enero.

El año siguiente los Gramsci se mudaron a Sorgono (provincia de Nuoro), donde nacen sus hijos: Mario en 1893, Teresina en 1895 y Carlos en 1897. Arrestado el 9 de agosto de 1898 con la acusación de peculado, concusión y falsedad en actos, Francesco Gramsci es condenado el 27 de octubre de 1900 al mínimo de la pena con la atenuante del “leve valor”: 5 años, 8 meses y 22 días de cárcel, para expiar en Gaeta. Privada del sueldo del padre, para la familia Gramsci son años de extrema miseria. Antonio, por una caída a los tres años, sufre un traumatismo que le provoca una deformación en su columna y no crece más: su altura no superará el metro y medio. Aunque según la autopsia y los datos que dan en la “Casa-museo de Antonio Gramsci” en Ghilarza, estaba enfermo de tuberculosis osteoarticular, lo que le impidió el crecimiento. Y ya poco antes de la muerte le afectó en los pulmones.

Antonio comienza a asistir a la escuela primaria a los siete años y la concluye en 1903 con el máximo de calificaciones. Sin embargo, las condiciones de la familia no le permiten inscribirse a la secundaria y da su pequeña contribución a la economía doméstica trabajando en la Oficina del Catastro por 9 liras al mes, el equivalente a un kilo de pan al día. Trabajaba diez horas al día removiendo «registros que pesaban más que yo y muchas noches lloraba a escondidas porque me dolía mucho el cuerpo».

El 31 de enero de 1904 Francesco cumple su condena. Es rehabilitado y obtendrá un empleo de escribano en la Oficina del Catastro. Antonio puede inscribirse en la escuela secundaria municipal de Santu Lussurgiu, a 18 kilómetros de Ghilarza, «una pequeña escuela en la cual tres presuntos profesores regañaban, con caras exageradamente sombrías, durante las cinco clases». Con esta preparación aventurada logra graduarse en Oristano y en el verano de 1908 se inscribe en el liceo de Torri de Cagliari, donde comparte una pensión junto a su hermano Gennaro, que trabaja en una fábrica de hielo.

Al fin del segundo año del instituto, pide a su profesor, director de la Unión Sarda, poder colaborar durante el verano en el periódico con breves correspondencias y el profesor lo acepta: el 20 de julio de 1910 recibe la credencial de periodista. El año siguiente se gradúa del liceo con ochos y un nueve en italiano.

Turín

En 1911 el Colegio Carlo Alberto de Turín ofrece 39 becas de estudio, 70 liras al mes por once meses, para poder frecuentar la Universidad de Turín «Partí para Turín como si fuese en estado de sonambulismo. Tenía 55 liras en la bolsa, había gastado 45 para el viaje en tercera clase de las cien obtenidas en casa». El 27 de octubre de 1911 concluyó los exámenes: los supera clasificándose en el noveno lugar; al segundo está un estudiante proveniente de Sassari, Palmiro Togliatti.

Se inscribe en la facultad de Letras pero las 70 liras mensuales de la beca no bastan: «la preocupación del frío no me permite estudiar porque paseo en la recámara para calentarme los pies o debo de estar totalmente cubierto porque no logró sostener la primera helada».

Sus opiniones políticas en aquel tiempo consisten en una genérica adhesión a ideas socialistas, pero sobre todo, en un fuerte resentimiento por las injusticias que fueron hechas en Cerdeña, y en general a todo el mediodía (aquí la traducción no es literal: Mezzogiorno se refiere a la denominación que recibe el sur italiano, en contraste con la zona Centro y Nord de Italia), que él retiene fueron ocasionadas por los retrasos de las decisiones políticas y económicas hechas por los continentales.

Está en casa para las elecciones políticas del 26 de octubre de 1913, Italia se encuentra en guerra contra Turquía por la conquista de Libia; votan, por primera vez, hasta los analfabetos, pero la corrupción y la intimidación electoral son las mismas de las elecciones precedentes. Angelo Tasca, joven dirigente socialista turinés, amigo y compañero de estudios de Gramsci, escribe que Antonio «había sido muy golpeado por la transformación producida en aquel ambiente de la participación de las masas campesinas en las elecciones, aunque no supieran y no pudieran todavía servirse por cuenta ellos de la nueva arma. Fue este espectáculo, y la meditación de esto, que hizo definitivamente de Gramsci un socialista».

En los primeros días de noviembre de 1913, va a habitar en una buhardilla del último piso del palacio de calle San Máximo 14, hoy Monumento nacional; debe fecharse en este periodo su inscripción al partido socialista. Está en retardo con los exámenes, a causa de «un tipo de anemia cerebral, que me quita la memoria, que me devasta el cerebro, que me hace enloquecer hora tras hora, sin que logre encontrar descanso ni paseando, ni tendido en la cama, ni tendido en el piso arrollándome en ciertos momentos como un furibundo». Para no perder el abono mensual de la Fundación Albertina logra recuperar diversos exámenes entre marzo y abril de 1914.

Toma lecciones privadas de filosofía con el profesor Annibale Pastore por lo que escribió luego que «su orientación era originalmente crociana […] quería darse cuenta del proceso formativo de la cultura a los fines de la revolución […] como hace el pensar para actuar […] como las ideas se vuelven fuerzas prácticas». Gramsci escribirá sobre haber sentido también la necesidad de superar un modo de vivir y de pensar atrasado, como aquel que era propio de un sardo del principio de siglo, para apropiarse un modo de vivir y de pensar no más regional y de aldea, pero nacional» pero también «de provocar en la clase obrera la superación de aquel provincialismo al revés de la “bola de plomo” [como el Sur era generalmente considerado en el Norte] que tenía sus profundas raíces en la tradición reformista y corporativa del movimiento socialista».

Frecuenta a los jóvenes compañeros de partido, entre los cuales se encontraban Tasca, Togliatti, Terracini «salíamos seguido de las reuniones partido […] mientras los últimos noctámbulos se detenían a observarnos […] continuábamos nuestras discusiones, mezclándolas de propuestas feroces, de carcajadas estrepitosas, de galopes en el reino de lo imposible y del sueño».

En la Italia que ha declarado la propia neutralidad en la primera guerra mundial en curso – neutralidad también afirmada por el partido socialista – escribe por la primera vez, sobre el periódico socialista turinés Il Grido del popolo, el 31 de octubre de 1914, el artículo Neutralidad activa y operante en respuesta del artículo de Mussolini De la neutralidad absoluta a la neutralidad activa y operante, sin comprender, sin embargo, en que momento político crucial el importante y popular exponente socialista se propusiese entonces.

Sostiene el 13 de abril de 1915 aquel que será su último examen en la Universidad; Italia entra en guerra y Gramsci siente, como nunca antes, la necesidad de un compromiso político directo y asiduo.

Actividad periodística

Desde los primeros meses de 1916, en plena guerra mundial, es uno de los tres redactores del semanario de la sección socialista de Turín “El Grito del Pueblo” y de la hoja turinesa del “Avanti!” bajo la sección Bajo la Mole; publica breves panfletos y de crítica teatral. Más tarde dirá haber escrito, en diez años de periodismo, «quince o veinte volúmenes de 400 páginas, pero escritas al día y debían morir después del día» y se jactará de haber contribuido a hacer popular el teatro de Pirandello, entonces incomprendido o escarnecido. Se libera del aislamiento de su vida de estudiante pobre y huraño visitando obreros, teniendo algunas conferencias en los círculos socialistas y escribe por sí mismo el número único del periódico de los jóvenes socialistas “La Città futura”, publicado el 11 de febrero de 1917.

Aquí muestra su intransigencia política, su ironía, hasta en contra de los socialistas reformistas, el fastidio hacia cada expresión retórica pero también su formación idealista, sus deudas culturales en las confrontaciones de Croce, superiores hasta a aquellos debidos a Marx «En aquel tiempo» – escribirá – «el concepto de unidad de teoría y práctica, de filosofía y política, no estaba claro en mí y yo era por tendencia Crociano».

En marzo de 1917 el zar de Rusia es derribado y viene instaurado un moderado gobierno liberal; las noticias llegan parciales y confusas, pero el 29 de abril escribe que «la revolución rusa es […] un acto proletario y que ella naturalmente debe desembocar en un régimen socialista y en mayo sostiene que Lenin «ha suscitado energías que jamás morirán. Él y sus compañeros bolcheviques están persuadidos que es posible en todo momento realizar el socialismo».

El 25 de agosto de 1917 Turín se alza espontáneamente contra la guerra y el hambre, la represión militar causa más de cincuenta muertos y centenares de heridos y la ciudad es declarada zona de guerra, los dirigentes socialistas son arrestados en masa y la dirección de la Sección socialista viene asumida por un comité de doce personas, del cual forma parte Gramsci.

Los bolcheviques toman el poder en Rusia el 7 de noviembre pero durante semanas a Europa llegan solo noticias confusas, hasta que el 24 de noviembre la edición nacional del “Avanti!” publica una editorial con el título “La Revolución contra el capital”, firmado por Gramsci.

«La revolución de los bolcheviques es la revolución contra el Capital de Carlos Marx. El Capital […] era la demostración crítica de la fatal necesidad que en Rusia se formase una burguesía, se iniciase una era capitalista, se instaurase una ciudadanía de tipo occidental […] si los bolcheviques reniegan algunas afirmaciones del Capital, no reniegan el pensamiento inmanente, vivificador […] viven el pensamiento marxista, aquel que no muere nunca […] que en Marx se había contaminado de incrustaciones positivistas y naturalistas».

También en Italia las dificultades de la guerra y el eco de la revolución Rusa llevan a sublevaciones espontáneas duramente reprimidas por el orden constituido; la revuelta por el pan de Turín de septiembre de 1917 desencadenan una dura reacción: 50 muertos y más de 200 heridos, declaraciones de Turín como zona de guerra y la consiguiente aplicación de la ley marcial, arrestos a cadena que golpean no solo aquellos que habían participado en el levantamiento, sino que también a los elementos políticos de la oposición (y señaladamente al entero núcleo de la fracción socialista) con la acusación de instigación a la revolución.

Después de los arrestos efectuados en Turín, Gramsci, viene a ser el único redactor de “el Grito del Pueblo” que cesa de publicarse el 19 de octubre de 1918. Terminada la guerra, Gramsci trabaja únicamente a la edición piamontesa del Avanti! desde el 5 de diciembre pero los jóvenes socialistas turineses, Gramsci, Tasca, Togliatti y Terracini intentan expresar, después de la revolución rusa, nuevas exigencias en la actividad política socialista, que no sienten representadas en la Dirección Nacional: «Queríamos hacer, hacer, hacer, nos sentíamos angustiados, sin una orientación, hastiados en la ardiente vida de aquellos meses después del armisticio, cuando parecía inmediato el cataclismo de la sociedad italiana». El primero de mayo de 1919 se publicó el primer número de Orden Nuevo con Gramsci como secretario de redacción y animador de la Revista.

La Fundación del Partido Comunista de Italia (PCd’I)

La resolución de la Internacional comunista que pedía a los partidos socialistas el alejamiento de los reformistas y más en general de los gradualistas (de aquellos que pretendían la toma del poder político por la vía democrática electoral para efectuar las reformas sociales) fue desoída por el Partido Socialista Italiano. La aprobación del aval obtenido por los ordinovisti por parte de Lenin en el curso del II Congreso de la Internacional (organización a la cual el PSI había decidido de adherirse con el congreso de Bolonia en octubre de 1919) los vértices del PSI estaban en las manos de dirigentes formados en el viejo estado liberal, incapaces de comprender el momento crucial político-social de la posguerra.

En este sentido el fracaso de muchos obreros de agosto a septiembre de 1920 (no comprendido y por tanto duramente contrariado tanto por los dirigentes del Partido Socialista Italiano como por los vértices de la Confederación General del Trabajo), en este sentido el aislamiento de los ordinovistas del partido, y la escisión a la izquierda preparada en un congreso de facción en noviembre de 1920 en Imola.

La escisión tiene lugar el 21 de enero de 1921, en el Teatro San Marco de Livorno, con el nacimiento del Partido Comunista de Italia (PCI), sección italiana de la Internacional. En el comité central entran dos ordinovistas, Gramsci y Terracini, mientras el Ejecutivo está conformado por Amadeo Bordiga, Bruno Fortichiari, Luigi Repossi, Ruggiero Grieco y Umberto Terracini Desde el primero de enero de 1921 Gramsci dirige “L’Ordine Nuovo”, que se había convertido en uno de los diarios comunistas junto a “Il Lavoratore” de Trieste e “Il Comunista” de Roma, este último dirigido por Togliatti. La línea del partido es dictada por Bordiga, con el cual Gramsci no comparte sus posiciones sectarias, sin embargo, no tomó contra tales posiciones una explícita confrontación. En la dirección del periódico mira con respeto las posiciones de los católicos de izquierda de la corriente de Guido Miglioli del Partido popular, no tolera las tradicionales posiciones anticlericales del movimiento socialista, y confía al liberal Piero Gobetti la crítica teatral. No es electo diputado en las elecciones del 15 de mayo: no tiene capacidades oratorias, todavía es joven y tampoco su constitución física le facilita la apreciación de muchos electores.

Pesa, además, el abstencionismo bordiguiano que (en contraste con las mismas teorías leninistas de utilizar el parlamento para meter a nudo el carácter mistificador de las instituciones representativas) en nombre de una presunta pureza política no solo no quiere participar en la formación de la representación y a la vida parlamentaria del estado burgués pero evita la asunción de directas responsabilidades operativas, relegando en tal modo al partido en un sustancial inmovilismo con el efecto de desorientar a las masas.

Agotado el empuje revolucionario en los escenarios europeos se plantea una reacción política para enfrentar lo que sería necesario: que los partidos socialistas y comunistas hagan un frente común, pero Bordiga está en contra de todo acuerdo, también en contraste con la dirección de la Internacional, en el segundo congreso nacional comunista de Roma en marzo de 1922, una vez más Gramsci, pese a discrepar privadamente, no se expresa contra las posiciones de la mayoría bordiguiana.

Al fin de mayo parte rumbo a Moscú, designado para representar al partido italiano en el ejecutivo de la Internacional comunista. Llega ya enfermo y en el verano se recupera en un sanatorio para enfermedades nerviosas de Moscú. Aquí conoce a una paciente rusa, Eugenia Schucht, una violinista que había vivido algunos años en Italia y, a través de ella, a su hermana Julia (1894-1980), también ella violinista, que había permanecido varios años en Roma graduándose en el Liceo musical romano. Julia, de veintiséis años, es bella, alta, tiene un aspecto romántico; Gramsci es conquistado: recordará el «primer día que […] no me atrevía entrar en tu habitación porque me habías intimidado […] al día que partiste a pie y yo te acompañé a pie hasta la gran calle a lo ancho del bosque y me quede tanto tiempo detenido para verte alejarte sola, con tu carga de transeúnte, por la gran calle, hacía el mundo enorme y terrible […] he pensado mucho en ti, que entraste en mi vida y me diste el amor y eso que siempre me había faltado y que me hacía malo y opaco.

Se casan en 1923 y tendrán dos hijos, Delio, el cinco de septiembre de 1924 y Juliano, el 30 de agosto de 1926.

De frente al advenimiento al poder de Mussolini, la Internacional establece que los comunistas italianos se fundan con la corriente socialista de los internacionalistas y ordenan la constitución de un nuevo ejecutivo, metiendo en minoría a Bordiga, todavía contrario a todo acuerdo. Pero, mientras tanto, en Italia, son arrestados en febrero de 1923, tanto Bordiga como los representantes del nuevo ejecutivo. Gramsci permanece así como el máximo dirigente del partido y en noviembre se transfiere a Viena para seguir de más cerca la situación italiana.

Diputado del parlamento

Es electo diputado en las elecciones del 6 de abril y puede volver a entrar en Roma, protegido de la inmunidad parlamentaria, el 12 de mayo de 1924. En el mismo mes, en los alrededores de Como, se realiza una convención ilegal de los dirigentes de las federaciones comunistas italianas: los delegados se fingen dependientes de una empresa milanesa turística en excursión. Con todos los discursos públicos fascistas e himnos a Mussolini, discuten la táctica del partido y la línea de Bordiga, aunque excluida del Ejecutivo, resulta todavía mayoritaria.

El 10 de junio un grupo fascista rapta y mata al diputado socialista Giacomo Matteotti, parece que el fascismo está por derrumbarse por la indagación moral que en aquellos tiempos atraviesa el país, pero no es así; la oposición parlamentaria escoge la línea estéril de abandonar el Parlamento: los liberales esperan un apoyo de la Corona que no viene, los católicos son hostiles tanto con los fascista como con los socialistas y éstos últimos son hostiles a todos, comunistas incluidos; la oposición del Aventino, según Gramsci, no tiene voluntad de actuar: tiene un «miedo increíble que nosotros tomamos de la mano y luego maniobra para obligarnos a abandonar la reunión».

A pesar de las divisiones de la oposición antifascista, Gramsci cree que la caída del régimen era inminente: el fascismo «ha logrado constituir una organización de masa de la pequeña burguesía. Es la primera vez en la historia que esto se verifica. La originalidad del fascismo consiste en el haber encontrado la forma adecuada de organización para una clase social que ha sido siempre incapaz de tener una buena relación y una ideología adecuada» Pero, según él, «las clases medias que habían puesto en el fascismo todas sus esperanzas fueron arrolladas […] El Partido fascista no logrará jamás volverse un partido normal de gobierno, Mussolini no posee del estadista y del dictador algunas cosas más que algunas pintorescas poses exteriores; él no es un elemento de la vida nacional, es un fenómeno del folclor campirano, destinado a pasar a la historia en el orden de las diversas máscaras provinciales italianas, más que en el orden de los Cromwell, de los Bolívar, de los Garibaldi».

Se engaña, porque la inercia de la oposición no es capaz de dar alternativas a aquel bloque social y los fascistas retoman valor y sobre todo las violencias grupales; en una de las tantas muestras violentas es agredido Gobetti; cuando, el 13 de septiembre, el militante comunista Giovanni Corvi, para vengar la muerte de Matteotti, mata en un tren al diputado fascista Armando Casalini, la represión se incrementa.

El 20 de octubre Gramsci propone vanamente que la oposición aventiniana se constituya en Antiparlamento, el 26 parte para Cerdeña, para intervenir en el congreso regional del partido y para volver a ver a sus familiares. El 6 de noviembre se despide de su madre, sin saber que jamás la volvería a ver.

El 12 de noviembre de 1924 el diputado comunista Luigi Repossi vuelve a entrar en el Parlamento, donde se sientan solo los diputados fascistas y sus aliados, para conmemorar a Matteotti, y el 26 vuelve a entrar todo el grupo parlamentario comunista

El 27 de diciembre de 1924 el cotidiano Il Mondo publica las declaraciones de Cesare Rossi, ya jefe de la oficina de correos de Mussolini, a propósito del delito Matteotti «Todo cuanto ha sucedido ha ocurrido siempre por la voluntad directa o por la aprobación o por la complicidad del Duce» y el 3 de enero de 1925 Mussolini, en un discurso que se hizo famoso, declara en la Cámara que asumía «la responsabilidad política, moral, histórica de todo aquello que había ocurrido», dando camino a una nueva acción de represión.

De febrero a abril de 1925 Gramsci se encuentra en Moscú para conocer finalmente al hijo Delio y volver a encontrarse con su esposa. El 16 de mayo, en Italia, realiza su primer –y único discurso en el parlamento, delante del ex compañero de partido Mussolini, con el pretexto de golpear la Masonería, el gobierno había predispuesto un diseño de ley para disciplinar las actividades de asociaciones, entes e institutos: según Gramsci «con esta ley ustedes esperan impedir el desarrollo de grandes organizaciones obreras y campesinas […] ustedes pueden conquistar al estado, pueden modificar los códigos, pueden tratar de impedir a las organizaciones de existir con la forma bajo la cual han existido hasta ahora, pero no podrán prevalecer sobre las condiciones objetivas con la cuál están obligados a moverse. Ustedes no harán otra cosa que obligar al proletariado a buscar un camino diferente […] las fuerzas revolucionarias italianas no se dejaran aplastar, vuestro turbio sueño no llegará a realizarse».

El Congreso de Lyon

Del 20 al 26 de enero de 1926 se desarrolla clandestinamente en Lyon el III Congreso del Partido donde la mayoría que tiene como líder a Gramsci presenta sus tesis congresionales.

Con un capitalismo débil y la agricultura como base de la economía nacional, en Italia permanece el compromiso entre industriales del norte y propietarios inmobiliarios del sur, perpetuándose los daños de la mayoría. El proletariado, en cuanto fuerza social homogénea y organizada respecto a la pequeña burguesía urbana y rural, que tiene intereses diferenciados, viene visto, en sus tesis, como el único elemento que tenga una función unificadora de toda la sociedad.

Según Gramsci el fascismo no es, como sostiene Bordiga, la expresión de toda la clase dominante sino que es el producto político de la burguesía urbana y agraria que ha entregado el poder a la alta burguesía, y su tendencia imperialista es la expresión de la necesidad, de parte de las clases industriales y agrarias «de encontrar fuera del campo nacional los elementos para la solución de la crisis de la sociedad italiana» que sin embargo permite, por su naturaleza opresora y reaccionaria, una solución revolucionaria de las contradicciones sociales y políticas, las dos fuerzas sociales idóneas para dar lugar a esta solución están el proletariado del norte y los campesinos del mediodía. Para alcanzar este fin, el partido será bolchevizado, es decir, organizado por células de fábrica y disciplinado negando en su interior la posibilidad de la existencia de las fracciones.

El congreso aprueba las tesis por mayoría absoluta y elige al Comité General con Gramsci como secretario del Partido.

La Cuestión Meridional

Cuando regresa a Roma, pasa algunos meses con la familia. Su esposa, que espera al segundo hijo Giuliano, deja Italia el 7 de agosto de 1926, mientras la cuñada Eugenia regresa a Moscú el mes siguiente con el hijo Delio; Gramsci escribe del hijo que «me parece que ahora inicia para él una fase muy importante, aquella donde deja los recuerdos más tenaces, porque durante su desarrollo se conquista el mundo grande y terrible». Pero no será jamás parte de los recuerdos del hijo, éste no lo verá más.

En septiembre comienza a escribir un ensayo sobre la cuestión meridional, en la cual analiza los años del desarrollo político italiano desde 1894, año de los movimientos campesinos sicilianos, seguido de la insurrección de Milán de 1896, reprimida a cañonazos por el gobierno. Según Gramsci, la burguesía italiana, personificada políticamente por Giovanni Giolitti, de frente a la intolerancia de las clases marginadas de los campesinos meridionales y de los obreros del norte, más bien que alearse con las fuerzas agrarias, cosa que habría debido comportar una política de libre cambio y de bajos precios industriales, escoge el bloque industrial – obrero, con un consiguiente proteccionismo aduanal unido a concesión de libertades sindicales.

De frente a la persistencia de la oposición obrera, se manifiesta también contra los dirigentes socialistas reformistas, Giolitti buscó un acuerdo con los campesinos católicos del centro-norte. El problema es entonces, para Gramsci, una política de oposición que rompa la alianza burguesa-campesina, haciendo convergir a estos últimos en una alianza con la clase obrera.

La sociedad meridional, según Gramsci, está constituida por tres clases fundamentales: jornaleros y campesinos pobres, políticamente inconscientes; pequeños y medios campesinos que no trabajan la tierra pero que de las cuales obtienen una renta que les permite vivir en la ciudad, normalmente como empleados estatales, los cuales desprecian y temen al trabajador de la tierra y hacen de intermediarios al consenso entre campesinos pobres y la tercera clase, aquella de los grandes terratenientes, que a su vez contribuyen a la formación de la intelectualidad nacional, con personalidad del valor de Benedetto Croce y de Giustino Fortunato y son, aquellos, los principales y más refinados defensores de la conservación de este bloque agrario.

Para poder despedazar este bloque se necesitaría de la formación de una clase de intelectuales medios que interrumpan el flujo del consenso entre las dos clases extremas favoreciendo así la alianza entre campesinos pobres el y proletariado urbano.

El Arresto, el proceso y la cárcel

Escribe una carta al comité central del partido bolchevique en el cual, después de la muerte de Lenin, inició una lucha entre las diversas corrientes: «hoy ustedes están destruyendo vuestra propia obra y corren el riesgo de anular la función dirigente que el partido comunista de la URSS había conquistado […] vuestros deberes rusos pueden y deben ser llevados a cabo sólo en el cuadro de los intereses del proletariado internacional». Pero Togliatti, delegado del PCI en Moscú, prefiere no entregar la carta. Esto creo un conflicto entre Gramsci y Togliatti que nunca se resolvió en su totalidad.

El 31 de octubre de 1926 Mussolini sufre en Bolonia un atentado sin consecuencias personales, que es utilizado como pretexto para eliminar los últimos residuos de democracia: el 5 de noviembre el gobierno disuelve los partidos políticos de oposición y suprime la libertad de prensa. El 8 de noviembre, en violación de la inmunidad parlamentaria, Gramsci es arrestado en su casa y encerrado en la cárcel de Regina Coeli. Después de un periodo confinamiento en Ustica, el 7 de febrero de 1927 es encerrado en la cárcel milanesa San Vittore.

El proceso a veintidós imputados comunistas, entre los cuales incluían a Umberto Terracini, Mauro Scoccimarro, Giovanni Roveda y Ezio Riboldi, inicia en Roma el 28 de mayo de 1928; el presidente del Tribunal Especial Fascista, instituido el 7 de febrero de 1927, es el general Alessandro Saporiti y tiene por jurados cinco cónsules de la milicia fascista. Gramsci es acusado de actividad conspirativa, instigación a la guerra civil, apología de rato e incitación al odio de clase.

El ministerio público Michele Isgrò, en conclusión de su requisitoria, declara que «por veinte años debemos impedir a este cerebro funcionar» y de hecho Gramsci, el 4 de junio, es condenado a veinte años, cuatro meses y cinco días de reclusión; el 19 de julio alcanza la cárcel de Turín, en la provincia de Bari. El mismo médico de la cárcel de Turín llegó a decir a Gramsci que su misión como médico fascista no era mantenerlo con vida.

El 8 de febrero de 1929 obtiene finalmente lo necesario para escribir e inicia la escritura de sus Quaderni del carcere. Desde 1931 Gramsci sufre una grave enfermedad, el morbo de Pott, además de principios de tuberculosis y de arteriosclerosis, por todo esto puede obtener una celda individual, trata de reaccionar a la detención estudiando y elaborando sus propias reflexiones políticas, filosóficas e históricas, sin embargo las condiciones de salud empeoran y en agosto Gramsci tiene una imprevista y grave hemorragia.

El 30 de diciembre de 1932 muere su madre y los familiares prefieren no informarle. El 7 de marzo de 1933 tiene una segunda crisis grave, con alucinaciones y delirios: En París se constituye un comité, del cual forman parte, ente otros, Romain Rolland y Henri Barbusse, para obtener su liberación junto con la de otros detenidos políticos, pero sólo hasta el 19 de noviembre Gramsci es transferido a la enfermería de la cárcel de Civitavecchia y el 7 de diciembre a la clínica del doctor Cusumano en Formia, vigilado tanto desde la recamara como desde el exterior.

El 25 de octubre de 1934 es acogida por Mussolini la petición de libertad condicional pero no es libre de moverse, en tanto que se le impide ir a curarse a otro lugar ya que el gobierno temía una fuga; solo el 24 de agosto de 1935 puede ser transferido en la clínica “Quisisana” de Roma. Está en graves condiciones: además del morbo de Pott, a la tisis y a la arteriosclerosis, sufre de hipertensión y de gota.

El 21 de abril de 1937 Gramsci adquiere la plena libertad pero está ya gravísimo en el hospital: muere al alba del 27 de abril, con apenas cuarenta y seis años, de hemorragia cerebral. Según afirma un oficial de la Santa Sede, antes de morir se convirtió al catolicismo y en el lecho de muerte pidió los sacramentos. El presidente de la Fundación Instituto Gramsci afirma que no hay ningún documento que acredite este hecho. Este oficial de la Curia Romana cita el testimonio de una monja que prestaba sus servicios en el hospital en que Gramsci murió. Al parecer -según su versión- también pidió que le trajeran una imagen del Niño Jesús y la besó conmovido. Por su parte su hermano Carlo Gramsci tiene una versión distinta. Afirma que estaba presente en su muerte y relata: «Tras el último intento por parte de las monjas para que se convirtiera, reaccionó girándose hacia el muro». Incinerado, al día siguiente se efectúan los funerales, a los cuales participan sólo el hermano Carlos y la cuñada Tatiana: Las cenizas fueron inhumadas en el Cementerio de Verano y de aquí transferidas al cementerio acatólico de Roma.

De Wikipedia, la enciclopedia libre

http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Gramsci.

No dejemos que nos hagan la historia, vivámosla nosotros mismos, a través de nuestra lectura y estudio de los ciclos históricos y los hombres que habitaron sus épocas y conquistas. Este es un buen momento, para comentar y debatir uno de los temas más controversiales de los últimos tiempos.

José Antonio Gutiérrez Caballero

Miami, 22 de enero del 2011.

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Comentarios en: "UN DÍA COMO HOY NACIÓ ANTONIO GRAMSCI: Controversias sobre la insólita conversión del dirigente comunista al catolicismo italiano" (4)

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: No hay resumen disponible para esta anotación…

  2. Ariel Bory dijo:

    Gracias, hermano Josan, por traer esta hecho histórico tan importante. Gracias nuevamente y saludos.

    • Agradecido igualmente, porque hayas entrado, amigo Ariel, sin embargo, me gustaría además que sirvieras de portavoz del Premio a la Amistad, que has recibido, de parte de este blog, conjuntamente con otras personas, quienes, no sólo no leen, ni entran en el mismo, sino que, incluso, en facebook, tampoco revisan que, hace casi una semana, les entregué este galardón de cordiales amigos. Gracias por tu constancia y tu palabra siempre alentadora y reconfortantes, para mi labor continuada, que aunque no sea recompensada, con la lectura y preferencia de algunos, por lo menos, hermanos como tú justifican mi afán de promoción y proyección del Exilio cubano en general, y del Exilio Unido, en particular. Disfruta tu distinción, y cuando quieras te lo personalizo, cuando dejes tu mensaje en este blog, y yo te haga tus redondillas de recibimiento, para que igualmente la lleves a tu muro de facebook, o al sitio de creabloggers (http://www.creabloggers.ning.com), la red de COMUNICASIBER, donde te he invitado a formar parte de la Comunidad de Comunicadores de Iberoamérica. Saludos y abrazos, Josán Caballero.

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